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Sábado, 26 Noviembre 2022 19:44

Reivindicar la pluralidad

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Propio de la democracia es la pluralidad política. En México se explica por la diversidad social, regional y cultural. Nuestro sistema partidario no es perfecto, pero de alguna manera da expresión a las diferencias que vienen de la sociedad. Dar reconocimiento legal a fuerzas políticas diversas para competir por el voto y tener representación parlamentaria y en los órganos de autoridad locales ha sido la constante del proceso de democratización. Asimismo, se establecieron reglas para la equidad en la contienda a manera de que el partido gobernante no tenga ventajas que alteren las condiciones de una competencia justa.

La tesis que rige va más allá de la alternancia y la formación de mayorías. Lo fundamental es la coexistencia de la pluralidad, lo que conlleva que quienes se oponen puedan ejercer sus derechos con libertad y, eventualmente, gobernar el día de mañana. La esencia del sistema de representación es que las mayorías son contingentes, temporales, sujetas a la prueba de los votos, los que determinan la manera como la pluralidad debe expresarse y, eventualmente, un cambio en la conformación de la mayoría. La tesis de una mayoría perenne es propia de las autocracias, si no es que de las dictaduras o regímenes facciosos cuando hay un exterminio de la pluralidad.

Soy de la idea de que el sistema de partidos debe revisarse para dar mayor expresión a la pluralidad. Tres son las decisiones de mayor importancia. La primera es que la democracia al interior de los partidos debe ser obligatoria, supervisada y regulada por las instancias de autoridad. La segunda es que la representación parlamentaria debe eliminar la sobre y subrepresentación, esto es, que el porcentaje de votos nacional se corresponda con la proporción de asientos legislativos. Tercero, terminar con la rigidez de la regulación vigente que hace que los partidos solo pueden crearse cada seis años y que si no obtienen un porcentaje mínimo de votos desaparecen.

Este último aspecto atenta contra la libertad de asociación. En todo caso, el umbral mínimo de votos no debe ser para la existencia del partido, sino para acceder a la representación y recibir prerrogativas.

Después de casi medio siglo de reforma política es preciso reivindicar la pluralidad.

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