Liébano Sáenz

Liébano Sáenz

Investigar

El combate a la corrupción es mandato democrático y exigencia tan ineludible, como impostergable. Resulta ejemplar que el presidente López Obrador haya encarado públicamente el tema y defina posición por la legalidad en ocasión de la divulgación de un video en el que hay una supuesta entrega de dinero entre un funcionario de gobierno y un hermano del mandatario.

La igualdad ante la ley es principio fundamental. Abatir la corrupción es esencialmente, una acción de legalidad, no es suficiente la denuncia pública, se requiere que las instancias de autoridad y jurisdiccionales intervengan con apego a la ley y garantizando el debido proceso, para que las sentencias tengan sustento estricto y exclusivo en la ley.

El país vive momentos cruciales. La crisis sanitaria, su severo efecto en la economía y la persistencia de la inseguridad, plantean un escenario más que complicado. Dar curso a la lucha contra la corrupción se enmarca en este contexto, especialmente por la denuncia del exdirector de PEMEX. El curso adelante es el de la legalidad a través de la actuación de la Fiscalía General de la República, dirigida por un funcionario acreditado por su talento, honestidad y profesionalismo.

Poco, muy poco ayuda la sanción administrativa a la organización Nexos, cuando está acompañada de un ostensible acto publicitario en la pretensión de dañar la reputación de la empresa y la honorabilidad de sus propietarios y directivos. Un evidente acto de intimidación y represión hacia uno de los medios más prestigiados, conducido por Héctor Aguilar Camín, uno de los escritores más destacados del México contemporáneo.

Si todo apunta a que el gran legado de este gobierno habrá de ser la lucha contra la corrupción, ésta debe desarrollarse a través de los medios institucionales y las reglas que norman el proceso. Todos los actores, incluidos los partidos, la sociedad civil y el gobierno, deben respetar y respaldar el desempeño del fiscal y, en su momento, del órgano jurisdiccional. Sin prejuicios, toca a la FGR investigar y debe hacerlo con la ley en la mano, por la vía del derecho, que es la ruta que construyó la sociedad para alcanzar la justicia.

Las empresas, un activo importante

Muy alentadora y promisoria la noticia de que el esfuerzo conjunto de gobiernos, empresas y universidades construya un escenario de conclusión a la crisis sanitaria asociada a la pandemia del COVID-19. La vacuna tuvo lugar como parte de una investigación en la Universidad de Oxford. Los resultados propiciaron que la empresa británica Astra-Zeneca se involucrara en la producción y distribución del medicamento y que el gobierno apoyara la investigación en curso.

De todas las vacunas en proceso reconocidos por la OMS, ésta es la más avanzada, ya se encuentra en la fase final de pruebas y en noviembre habrá de presentarse la información a las autoridades, para su producción y distribución en el mundo.

Para América Latina, México y Argentina tendrán a cargo la producción y distribución de la vacuna. Crucial ha sido el apoyo de los gobiernos y del empresario Carlos Slim. Hacerla llegar con la mayor oportunidad posible el remedio generado por la empresa Astra-Zeneca y la Universidad de Oxford, significa salvar vidas y contribuir a la recuperación económica.

Sin embargo, es preciso alertar a la población sobre la necesidad de mantener rigurosamente las medidas preventivas. No ha habido mitigación del contagio ni de los decesos. En las opinables cifras oficiales, julio fue el mes más elevado, y los números de agosto indican que habrá más fallecimientos que el mes previo, más de 20,000 si se mantiene el nivel de las dos últimas semanas.

El presidente debe hacer un llamado a la población para no confiarse. Ojalá y entre sus determinaciones estuviera el recomendar el uso del cubrebocas, especialmente porque el escenario catastrófico, así lo llamó el propio Dr. Hugo López-Gatell, 60 mil muertos por COVID19, está a punto de cumplirse. Algo significativo, relevante y útil debe hacerse al respecto.

El Presidente López Obrador tiene ante sí una evidencia de la calidad y capacidad de la producción de fármacos en el país. México es líder regional, los hechos hablan por sí mismos. También es una postura ejemplar la participación de la Fundación Slim. La virtuosa sinergia construida a propósito de la vacuna confirma que las empresas son un activo importante para las naciones.

 

 

El presidente y los aliados

La retórica y el ruido político impiden ver con claridad las cosas. La realidad es que la relación del Presidente López Obrador y los gobernadores, al margen de polémicas circunstanciales, ha sido constructiva y positiva. Se ha salvaguardado una relación basada en el respeto y la dignidad de ambas partes.

La relación de las entidades con la federación de siempre ha sido compleja. Hay temas de tensión y controversia como es el presupuestal. La federación siempre ha considerado como propios los recursos que recauda. Por su parte, los estados, en su mayoría, han hecho un esfuerzo muy menor para incrementar ingresos al margen de las participaciones federales. El sentimiento de inequidad aumenta, como también la idea de que el gobierno federal ha reducido su gasto, mientras que los estados no han actuado en el mismo sentido.

El Presidente habrá de reunirse en San Luis Potosí con los mandatarios locales. Los gobernadores deben hacer sentir la dificultad de la estrategia para contener la pandemia. Los malos resultados avalan la inconformidad, pero no les corresponde presionar para la remoción de funcionarios federales . Lo que se debiera proponer es el funcionamiento regular del Consejo de Salubridad General y mejorar la interlocución con las autoridades de Salud.

Seguramente también habrán de plantearle al Presidente la necesidad de una estrategia compartida para el fortalecimiento de la economía. Posiblemente se reitere la necesidad de revisar el régimen fiscal y presupuestal vigente. Los tiempos no lo favorecen, más por la proximidad de las elecciones.

Sería útil para el país y para sus estados que los ejecutivos locales se pronunciaran por apoyar la lucha contra la corrupción y hacer su parte para manejar la crisis sanitaria y para que la recuperación sea realidad.

Capítulo especial es que se suscriba el compromiso de todas las autoridades para que se tengan elecciones ejemplares en 2021. Lo relevante no es lo que se diga, sino lo que se haga. De lo que se trata es que se tengan elecciones concurridas, sin interferencia indebida y que sea el voto libre de los ciudadanos el que determine el sentido de los comicios.

 

 

El presidente y los aliados

La retórica y el ruido político impiden ver con claridad las cosas. La realidad es que la relación del Presidente López Obrador y los gobernadores, al margen de polémicas circunstanciales, ha sido constructiva y positiva. Se ha salvaguardado una relación basada en el respeto y la dignidad de ambas partes.

La relación de las entidades con la federación de siempre ha sido compleja. Hay temas de tensión y controversia como es el presupuestal. La federación siempre ha considerado como propios los recursos que recauda. Por su parte, los estados, en su mayoría, han hecho un esfuerzo muy menor para incrementar ingresos al margen de las participaciones federales. El sentimiento de inequidad aumenta, como también la idea de que el gobierno federal ha reducido su gasto, mientras que los estados no han actuado en el mismo sentido.

El Presidente habrá de reunirse en San Luis Potosí con los mandatarios locales. Los gobernadores deben hacer sentir la dificultad de la estrategia para contener la pandemia. Los malos resultados avalan la inconformidad, pero no les corresponde presionar para la remoción de funcionarios federales . Lo que se debiera proponer es el funcionamiento regular del Consejo de Salubridad General y mejorar la interlocución con las autoridades de Salud.

Seguramente también habrán de plantearle al Presidente la necesidad de una estrategia compartida para el fortalecimiento de la economía. Posiblemente se reitere la necesidad de revisar el régimen fiscal y presupuestal vigente. Los tiempos no lo favorecen, más por la proximidad de las elecciones.

Sería útil para el país y para sus estados que los ejecutivos locales se pronunciaran por apoyar la lucha contra la corrupción y hacer su parte para manejar la crisis sanitaria y para que la recuperación sea realidad.

Capítulo especial es que se suscriba el compromiso de todas las autoridades para que se tengan elecciones ejemplares en 2021. Lo relevante no es lo que se diga, sino lo que se haga. De lo que se trata es que se tengan elecciones concurridas, sin interferencia indebida y que sea el voto libre de los ciudadanos el que determine el sentido de los comicios.

 

 

El presidente y los aliados

La retórica y el ruido político impiden ver con claridad las cosas. La realidad es que la relación del Presidente López Obrador y los gobernadores, al margen de polémicas circunstanciales, ha sido constructiva y positiva. Se ha salvaguardado una relación basada en el respeto y la dignidad de ambas partes.

La relación de las entidades con la federación de siempre ha sido compleja. Hay temas de tensión y controversia como es el presupuestal. La federación siempre ha considerado como propios los recursos que recauda. Por su parte, los estados, en su mayoría, han hecho un esfuerzo muy menor para incrementar ingresos al margen de las participaciones federales. El sentimiento de inequidad aumenta, como también la idea de que el gobierno federal ha reducido su gasto, mientras que los estados no han actuado en el mismo sentido.

El Presidente habrá de reunirse en San Luis Potosí con los mandatarios locales. Los gobernadores deben hacer sentir la dificultad de la estrategia para contener la pandemia. Los malos resultados avalan la inconformidad, pero no les corresponde presionar para la remoción de funcionarios federales . Lo que se debiera proponer es el funcionamiento regular del Consejo de Salubridad General y mejorar la interlocución con las autoridades de Salud.

Seguramente también habrán de plantearle al Presidente la necesidad de una estrategia compartida para el fortalecimiento de la economía. Posiblemente se reitere la necesidad de revisar el régimen fiscal y presupuestal vigente. Los tiempos no lo favorecen, más por la proximidad de las elecciones.

Sería útil para el país y para sus estados que los ejecutivos locales se pronunciaran por apoyar la lucha contra la corrupción y hacer su parte para manejar la crisis sanitaria y para que la recuperación sea realidad.

Capítulo especial es que se suscriba el compromiso de todas las autoridades para que se tengan elecciones ejemplares en 2021. Lo relevante no es lo que se diga, sino lo que se haga. De lo que se trata es que se tengan elecciones concurridas, sin interferencia indebida y que sea el voto libre de los ciudadanos el que determine el sentido de los comicios.

 

 

Los riesgos de confrontar

En nuestro régimen federal, el Presidente cuenta, invariablemente, con el apoyo de los mandatarios estatales. Así es porque federación y estados comparten problemas, anhelos y objetivos. Se entienden las coyunturas de desencuentro, y también los temas de tensión, como es el fiscal y presupuestal. De hecho, puede decirse que el federalismo continúa siendo más propósito que realidad, pero es la mejor vía para la coordinación de esfuerzos.

El prejuicio sobre la corrupción, dispendio e improvisación de los gobiernos locales ha sido el argumento de siempre del centralismo, como si el gobierno nacional fuera el ejemplo. Desde luego que hay casos de venalidad y deterioro del sentido de responsabilidad del servicio público, pero es la autoridad más próxima a las necesidades de las personas.

En materia de salud, este gobierno ha asumido una postura centralista en extremo. El INSABI pretende despojar a los estados de toda responsabilidad, incluso de la infraestructura hospitalaria que se ha construido con recursos locales y que, en muchas ciudades, son ejemplo de calidad y calidez de servicio.

El Dr. López-Gatell, a pesar de la conducción desastrosa de la estrategia contra la pandemia, ha sido el ideólogo e instrumentador de dicho despojo. Su resistencia a que los gobiernos locales importaran pruebas de contagio, fue un error lamentable, uno más de entre los muchos que impidieron un adecuado manejo de la crisis e inhibió un diagnóstico imprescindible para contener el contagio.

López Obrador, tarde o temprano, tendrá que poner un alto a su colaborador. En la última reunión virtual de la CONAGO, amagó con sancionar a las autoridades locales con cárcel si se desentienden de las directrices del gobierno central. Un desplante que no abona al entendimiento.

En el manejo de la crisis sanitaria el Presidente tiene el respaldo de los gobernadores y de la jefa de gobierno. Pero va a requerir darle mayor vigencia al Consejo Nacional de Salubridad, donde convergen entidades, sociedad, expertos y el conjunto del gobierno federal. Cuando nos acercamos a 50 mil muertes por la pandemia, lo que se necesita es mayor coordinación institucional; salvar vidas, en vez de profundizar las diferencias.

 

La reconstrucción

“Cambia antes que tengas que hacerlo”
Jack Welch

Ante lo ominoso de los números de la pandemia y sus efectos en la economía, dos decisiones relevantes indican que la reconstrucción habrá de emprenderse en mejores términos: la primera, el reencuentro del presidente con los empresarios, al anunciar una reforma histórica al sistema de pensiones. Iniciativa del CCE, que tuvo el decidido respaldo presidencial.

La segunda, fue la designación por virtual consenso de los cuatro nuevos integrantes del Consejo General del INE. Importan las biografías de quienes llegan, pero más significativo fue el acuerdo de la pluralidad, en el que mucho contó el respaldo del presidente López Obrador a sus legisladores afines. Se siguió el proceso de selección de acuerdo con la norma. Nada mejor para lo que viene, que contar con el aval de la diversidad partidaria de la Cámara.

Lo que acontece no es accidental, es una decisión pensada y meditada por el Presidente. El equipo cercano debe actuar en consecuencia. Los desafíos por delante son monumentales y encararlos requiere de la participación de todos. No es momento de reservas ni recriminaciones. En bien del país, debe construirse una unidad bajo el liderazgo del presidente con la participación de todos.

La unidad que exigen los tiempos no excluye la diferencia ni la crítica. Esto se debe interiorizar como algo natural en toda realidad democrática. Las unanimidades pertenecen a otro mundo, a otra lógica, la del sometimiento. Lo importante es que los mexicanos estén de acuerdo en lo fundamental y que estemos en condiciones de ejercer a plenitud nuestros derechos y cumplir nuestras responsabilidades.

En el contexto, el caso del exdirector de PEMEX llama a la prudencia. Debe desahogarse bajo estricta legalidad y con apego al debido proceso. Reitero, el Fiscal General Gertz Manero es confiable. Pero éste es un acontecimiento que pone a prueba mucho, especialmente la capacidad de las instituciones para proveer justicia en un ambiente cargado de una polarización que estará ahí, como un reto, para recordarnos que la construcción nacional tiene muchos obstáculos, pero todos superables con voluntad, y con verdadera pasión por México.

Reencuentro

Al margen de la respuesta del Presidente, que no pudo haber sido peor, al legitimo posicionamiento de los 30 intelectuales, desde la visita a Washington se ha dado en él un curso hacia el pragmatismo. Eso se advierte en la gira de esta semana a Guanajuato, Jalisco y Colima, así como una reunión próxima con los representantes empresariales. El incipiente y frágil cambio en la actitud del Presidente debe ser correspondido por todos. En bien del país, la unidad nacional debe ser el objetivo.

Los problemas están a la vista. Muchos heredados, otros vienen del infortunio y los inexplicables, son autoinfligidos, de factura reciente. Encararlos compromete a todos, y no hay unidad nacional posible sin la convocatoria, participación y liderazgo del Presidente.

La unidad no elimina la diferencia o incluso la crítica. Lo que privilegia es lo que nos es común. Ganar la batalla al crimen y abatir la impunidad a todos beneficia. Enfrentar con éxito las crisis sanitaria y económica es fundamental. Una economía en crecimiento es para el bien del país, y particularmente, de los más pobres.

La agenda está planteada, pero vienen momentos complejos. El juicio al exdirector de PEMEX debe enmarcarse en la estricta legalidad. El fiscal general de la República es garantía. Es inevitable el peso mediático del tema, más por sus implicaciones políticas y por la proximidad de los comicios. Deberán deslindarse con claridad las opiniones de los hechos, las interpretación de los datos y las emociones de la razón. Es previsible que el juicio al pasado derive en condena, pero también debe separarse el modo de llegar a las reformas estructurales, de lo que es su contenido.

Es un imperativo que los comicios del próximo año se desarrollen en normalidad. Que los partidos y los candidatos puedan emprender su proselitismo sin interferencia indebida de los gobiernos o en algunos territorios, de las organizaciones criminales.

La voluntad de reencuentro para llegar a la unidad nacional a todos convoca. Contribuir a ella es urgente incluso a pesar de señales en contrario. Cada quien en lo suyo, desde su propio espacio, sin abandonar su perspectiva. La unidad de lo diverso no es debilidad, sino soporte y fortaleza.

Después de la pandemia

Para todos, transcurrida la pandemia habrá un antes y después. Su impacto ha sido profundo en nuestras mentes, hábitos, trabajo y convivencia social y familiar. Pocas veces se ha experimentado un miedo fundado, generalizado y sin claridad o certeza para superarlo. Muchos seremos distintos, pero ¿seremos mejores?

Como todo en la vida, hay optimistas, pesimistas y escépticos. Cierto es que la convivencia ha sido más intensa, que se ha tenido tiempo para reflexionar muchas cosas. También muchos hemos aprendido a trabajar a distancia; el llamado home office entró exitosamente por la puerta trasera de la crisis sanitaria.

Esto ha llevado a la idea aparentemente generalizada de que después de la pandemia seremos más cuidadosos de los propios, que habrá menos consumismo y derroche. Un mayor aprecio por las libertades, la convivencia y los espacios públicos.

Para los optimistas lo más importante es el redescubrimiento de que la medida de lo fundamental es la salud, el amor a los inmediatos y la responsabilidad con los demás. Importan menos las cosas y más las personas.

Los pesimistas, en cambio, asumen que todo ha sido una pesadilla, que las dificultades generarán sentimientos de rencor y de reclamo. La cohesión social será afectada y poco bueno puede esperarse de eso. En aras de la eficacia social, el Estado ganará terreno contra las libertades personales. La población será más pobre, menos libre y con el temor incubado de que somos más vulnerables de lo que se había imaginado. Los nacionalismos ganarán terreno a partir de que las peores amenazas vienen de fuera.

Los escépticos consideran que el paréntesis no significará modificación sustantiva para bien o para mal. Que las personas atienden a la condición humana y gradualmente las cosas llegarán a la situación que tenían antes.

Creo que lo que mejore o empeore no dependerá de la secuela de la pandemia, sino de lo que las personas y los gobiernos hagamos con voluntad y empeño, identificando lo que no funciona, haciendo a un lado lo que hay que cambiar y adoptando conductas que llegaron para quedarse. La oportunidad de ser mejores está ante nosotros; es a su vez, la llave para abrir la puerta al futuro que nos espera tras la tragedia.

El inevitable inconveniente

El presidente López Obrador ha anunciado su próximo encuentro con su contraparte norteamericana, el que tendría lugar en los primeros días de julio en aquél país. El tema ha merecido una opinión adversa de no pocos, como si fuera posible declinar la invitación. La relación bilateral, lo que se conoce y no conoce de ésta, es suficiente para suponer que la reunión de mandatarios debe realizarse. Actuar en otro sentido significaría romper con un tipo de relación definida desde hace tiempo; ser consecuente, a pesar de los inconvenientes, es un mal menor que el de una acción oportunista.

Los inconvenientes saltan a la vista. El que más llama la atención en los medios es el uso electoral del encuentro por parte del presidente Trump, quien se encuentra en una situación muy comprometida respecto al candidato demócrata, Joe Biden. Ha habido apoyo recíproco entre dos presidentes que polarizan a la opinión pública de sus propios países. México pudo lograr bajo la destreza negociadora de Ildefonso Guajardo y de Jesús Seade un acuerdo comercial fundamental para el futuro del país y de la región. La recuperación económica de México dependerá en mucho de la de su principal socio comercial. La crisis de EU con China abre la puerta grande a México, más allá de lo que se alcanza a ver. El presidente debe entender el valor de la inversión norteamericana y del intercambio comercial

Es un exceso pensar que un resultado favorable a los demócratas en la elección de noviembre sería una fatalidad para México. Como todo, hay ventajas y desventajas. Habrá que recordar que Joe Biden conoce al presidente mexicano, se entrevistó con él en 2012, en ocasión de su visita en víspera de las elecciones presidenciales. Se entrevistó también con Peña Nieto, candidato del PRI, así como con Josefina Vázquez Mota, del PAN.

Sin minimizar los inconvenientes, estimo que el presidente hace lo correcto. Está por iniciar el TMEC y la consistencia en la relación bilateral significa confiabilidad, valor importante de la diplomacia. Seguramente el presidente Trump hará uso electoral del encuentro. Será lo de menos frente al beneficio de reafirmar una relación fructífera entre ambas naciones.

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FeradoAbogado, administrador y analista político nacido en Chihuahua, México; Licenciado en Derecho por la Universidad Nacional de México y estudios de Ciencias Políticas en la Universidad de Texas Leer más...

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