El país requiere hallar un punto de inflexión. Lo retos llaman a eso. En política, lo más relevante es identificar el plano de disputa legítima por el poder y el del interés nacional, donde todos lo mexicanos debemos estar unidos en torno a lo que nos interesa y atañe. Disentir, criticar y diferenciarse es normal en toda democracia. Tenemos una ventaja: a pesar de los problemas y las dificultades, hay cohesión social y este preciado hecho debe servirnos como nuevo punto de partida.

La sesión del próximo jueves del Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, habrá de definir la viabilidad de la consulta para someter a proceso penal a cinco ex presidentes. Es el momento para un llamado a la unidad, con mayor razón si el criterio de la mayoría del tribunal es en sentido contrario a la solicitud del Ejecutivo federal. La impunidad no debe prevalecer donde haya delito, pero toca enfocar la mira en el porvenir.

México es un gran país, más allá de la retórica en curso, mucho se ha logrado a lo largo de toda su historia. La crisis actual es profunda, es muy seria y repercute en varios ámbitos, sin embargo, precisamente por lo que se ha construido, existe todo al alcance para transitar con éxito la adversidad y avanzar hacia el futuro, incluso a mejor ritmo respecto a años pasados.

El Presidente tiene derecho a desear que el desenlace de los comicios de 2021, especialmente el de la Cámara de Diputados, le permitan contar con una fortaleza legislativa para la segunda mitad de su gestión. Los límites los define la ley, no la justicia ni la superioridad moral. En el marco de los comicios, el país merece un debate serio, sin insultos ni descalificaciones, sobre los grandes problemas nacionales y la mejor manera de atenderlos.

Por eso, quienes apuntan a la renuncia del Presidente cometen un grave error, además de que no hay espacio legal ni político para tal pretensión. Quizá no es su intención, pero con ello contribuyen a la polarización, niegan el sentido del mandato democrático manifiesto en las urnas y, encima, propician que la crítica o la oposición sean desacreditadas. Lo fundamental en toda democracia es la coexistencia de las diferencias, no su supresión.

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FeradoAbogado, administrador y analista político nacido en Chihuahua, México; Licenciado en Derecho por la Universidad Nacional de México y estudios de Ciencias Políticas en la Universidad de Texas Leer más...

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