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Liébano Sáenz

Liébano Sáenz

Las libertades

La libertad es atributo necesario de ciudadanía. La construcción democrática ha sido un largo proceso. Su expresión electoral fue eje relevante. Así, se llegó primero a la situación de gobierno dividido en 1997 y tres años después a la alternancia en la Presidencia. Antes, en 1996, los órganos electorales adquirieron autonomía plena, se democratizó la entidad corazón de nuestro país y se estableció un régimen de equidad a través de las prerrogativas.

El proceso de desarrollo político no ha sido lineal, incluso ha habido retrocesos como la reforma de 2007, que anuló libertades ciudadanas fundamentales y pretendió hacer de las elecciones cuestión de partidos, gobierno y candidatos, no de ciudadanos.

A pesar de los avances significativos, la democracia mexicana no ha desarrollado una cultura ciudadana plena, precisamente por el desdén a las libertades. Es difícil que una democracia florezca y se fortalezca sin ciudadanos informados, que cumplan con sus obligaciones, pero también demandantes y exigentes de lo que hacen sus autoridades y representantes. El problema no es de ahora con este gobierno de magros resultados y elevado respaldo popular; también ha estado en el pasado. La democracia no se resuelve sólo con elecciones justas, también requiere de participación ciudadana permanente, de una actitud consecuente con los derechos y obligaciones de las personas, de una vigorosa libertad de expresión y de un debate público a manera de ejercer escrutinio a cualquier expresión o forma de poder.

Las redes sociales son lo nuevo y, por lo mismo, sí hay temas genuinos de atención al respecto, aquí y en el mundo. Coincido con la postura sobre la inconveniencia o los peligros de regularlas y todavía más, trasladarlas al régimen de los medios concesionados en telecomunicaciones. Las redes y sus empresas plantean retos que deben abordarse para potenciar sus fortalezas significativas y mitigar sus debilidades o riesgos, igualmente relevantes.

Por lo pronto, lo más razonable y constructivo es abrir un debate de genuina y honesta discusión, con información seria a manera de comprender la red y su comportamiento, para así potenciar las libertades que encarna la revolución tecnológica signo de nuestros tiempos.

Derecho al optimismo

En estos momentos tan difíciles e inciertos, invocar el optimismo es para algunos dar permiso al engaño. No necesariamente. Más aún, creo que la falta de este talante en las condiciones que padecemos puede dar pie a que se dificulte identificar con claridad las posibilidades de superación personal, familiar y comunitaria. Ser optimista no significa subestimar la situación; ser optimista es invocar la energía y la actitud para salir adelante en medio de la adversidad.

El Presidente López Obrador al momento de anunciar su recuperación dio un mensaje optimista a los mexicanos. Soy de los muchos que piensa que su reincorporación es una muy buena noticia para la conducción del país y que como Presidente de todos los mexicanos, al reintegrarse a sus actividades, es deseable que asuma una conducta de forma y fondo alejada del encono y de la polarización.

El optimismo, para eludir el engaño, debe ser realista sobre la situación presente y futura. No es retórica triunfalista a contrapelo de la realidad. Las condiciones del país se han deteriorado severamente a consecuencia de la pandemia. Todavía peor, la vacunación no genera resultados inmediatos, ni siquiera para los países que han cumplido exitosamente con un programa masivo de inoculación. En México será un proceso lento y el Presidente, no su científico adjunto, ha tenido la sensatez de invitar al sector privado y a los gobiernos estatales a sumarse a esta empresa a manera de avanzar lo más rápido posible.

La recuperación de la economía es tarea conjunta del Estado y de los empresarios y trabajadores. Los datos de la economía norteamericana son alentadores y gradualmente allá irá ganando terreno la normalidad, aquí el gobierno debe alentar la inversión. Para ello es necesario la confianza, que descansa en la certeza de derechos. La preocupación empresarial en torno a las iniciativas legislativas, deben apreciarse bajo ese ángulo, de otra manera el país continuará dando vueltas en círculo, perdiendo terreno en la atracción de capitales indispensables para el crecimiento y el bienestar.

El derecho al optimismo necesariamente debe estar acompañado del esfuerzo y la responsabilidad. Tarea de cada uno y, desde luego, de nuestras autoridades y representantes.

La mayor prioridad

El país transita por días particularmente difíciles y desafiantes. La gestión gubernamental de la crisis sanitaria ha dejado mucho qué desear; los resultados hablan por sí mismos. El inicio de año se avizoraba prometedor a partir de las vacunas contra el COVID-19. Los programas de vacunación inician con lentitud en casi todo el mundo, por lo que vienen semanas, quizás meses particularmente adversos. Las excepciones son Israel, con resultados sorprendentes, Emiratos Árabes, Inglaterra y Estados Unidos. La producción de vacunas y su equitativa distribución es el tema.

En este entorno, ya de por sí muy complicado, el contagio del Presidente López Obrador es un asunto de la mayor importancia. Mi deseo es que tenga pronta y plena recuperación, como ha sucedido con todos los jefes de gobierno que se han contagiado.

La competencia electoral llega en el momento de agravamiento de los contagios. 14 entidades están en foco rojo. Los fallecimientos diarios se cuentan por miles en las discutibles cifras oficiales. Hay polémica sobre la calidad de las vacunas. No es un tema menor, que el gobierno alemán haya presentado sus reservas de aplicar la de AstraZeneca a mayores de 65 años. La COFEPRIS debe actuar con rigor, sin prisa, a pesar de la presión por dar paso a las inmunizaciones masivas.

La magnitud de las dificultades convoca a la prudencia. Lo que está de por medio es mucho más que una elección. La mesura es tarea de todos. Esto no debe significar que se interrumpa el proselitismo, la crítica o el debate. Pero también hay que dar espacio a la razón y al cuidado de lo que sostiene a la democracia como son las libertades, la coexistencia de la diversidad y las instituciones que organizan las elecciones y resuelven las diferencias.

El Presidente habrá de recuperarse pronto, como lo anticipa su mensaje de ayer viernes y con ello se reanudará su presencia pública. El país espera que con la mejoría del Presidente y la evidencia ya incuestionable de la realidad trágica que revelan las cifras oficiales de los contagios y la pérdida de vidas, se aborde con mayor acierto la crisis y sus secuelas, así como las acciones para proceder a la vacunación masiva y segura de los mexicanos. Hoy por hoy, esa es la mayor prioridad.

Lidiando con el vecino

La relación bilateral ha cambiado de manera significativa a partir de la suscripción del acuerdo comercial. Las cifras de inversión, comercio y migración hablan por sí mismas. La diplomacia también ha evolucionado. El tema de seguridad regional y fronteriza plantea desafíos mayores que deben ser atendidos y resueltos en el marco de colaboración. No hay lugar a la desconfianza, tampoco a acciones unilaterales que compliquen el entendimiento.

Un nuevo gobierno plantea una nueva agenda y nuevos términos de la relación. Sin duda, significan una oportunidad. El gobierno mexicano debe mantener la iniciativa en el cumplimiento del acuerdo comercial no como expresión retórica, sino de estricta observancia de las reglas y principios que contiene. Es evidente que el cambio obliga al cuidado de los valores de certeza, legalidad y corresponsabilidad.

La esperada recuperación económica del vecino necesariamente habrá de repercutir en México, así como los programas de apoyo a empresas, instituciones y personas. Sin embargo, se avizoran tensiones en el ámbito sanitario. El nuevo gobierno se plantea metas muy ambiciosas en el programa de vacunación y tiene con qué. Es muy probable que en cuatro meses estén vacunados más de 120 millones de norteamericanos. Al día lleva más de 16.5 millones de vacunas aplicadas, número que es lo que México se ha planteado como una ambiciosa meta para finales de marzo. Aquí se han aplicado 550 mil. La curva de contagio disminuirá pronto en el vecino, no en México y eso tendrá muchas implicaciones, la cuarentena a visitantes es el principio.

Es alentadora la postura del nuevo gobierno en el tema migratorio. Los derechos humanos recuperan el lugar que les merece, así como un trato humanitario al migrante. El gobierno mexicano no debe bajar la guardia para el control y seguridad fronterizas. Sería conveniente trasladar a la frontera sur el blindaje del norte a manera de dar respuesta, más que al tema de migrantes de otros países, lo que debe preocupar al vecino: contención del ingreso de terroristas y del traslado de armas de destrucción masiva y, para México, el freno al narcotráfico, la trata de blancas y el comercio de armas.

La determinación de la Fiscalía

La determinación de la FGR sobre la inocencia del general Salvador Cienfuegos es un acto de la mayor relevancia. La acusación sobre un ex Secretario de la Defensa Nacional implica no sólo al conjunto de las fuerzas armadas, sino al Estado mexicano y al país mismo. Era necesario esclarecer el caso a partir de la disposición de las autoridades norteamericanas, de regresar al detenido y, especialmente, de facilitar a la autoridad local el expediente sobre el que se sustentaba la inculpación.

La Fiscalía cumplió. No sólo verificó la veracidad de lo investigado en el país por la DEA, sino que amplió las indagatorias. El señalamiento de que no existe evidencia sobre enriquecimiento inexplicable del General, no sólo da cuenta de su inocencia respecto a lo señalado por las autoridades norteamericanas, sino de su probidad como servidor público.

La oportunidad se deriva de la conveniencia de que el caso se desahogara, especialmente si iba a haber una descalificación de la acusación norteamericana, antes del arribo de una nueva administración federal. La relación bilateral ha entrado a un ciclo de tensión y que una determinación tan delicada hubiera tenido lugar al inicio del nuevo gobierno, pudiera ser mal interpretada.

El Presidente de la República debe hacer su parte para fortalecer la relación bilateral en todos los frentes, en el marco de un nuevo contexto nacional e internacional que exige compromisos compartidos y sobre todo, respeto al estado de derecho. La detención del General Cienfuegos fue un grave precedente, especialmente porque las indagatorias tuvieron lugar al margen del marco de colaboración y seguramente con acciones contrarias a nuestro marco legal.

El deseo presidencial de dar acceso público al expediente se explica por la convicción del mandatario sobre la seriedad con la que actuó la Fiscalía y su compromiso con la transparencia. Sin embargo, una vez publicado, es necesario valorar lo que establecen las leyes de ambos países y los efectos que pudiera tener en la colaboración bilateral el hacer públicas acciones que normalmente deben mantenerse en sigilo por razones de seguridad y para no dar ventaja al crimen organizado.

Palabra de Presidente

Es difícil creer que el Donald Trump haya pretendido que sus seguidores participaran en acciones de violencia que concluyeron con cinco fallecimientos y la toma del Capitolio. Posiblemente la idea de convocar a sus seguidores a Washington era la de mostrar músculo popular en afán de presionar a los legisladores propios y extraños, al momento que se formalizaría en el Congreso el resultado a favor de su contraparte demócrata, Joe Biden.

Lo ocurrido ahí quedará para la historia, ha sido un bochornoso espectáculo para todos, incluso para el mismo Trump, quien tuvo que tomar distancia de los acontecimientos y comprometer a su gobierno a una transición de poder ordenada. El Presidente ha perdido un preciado capital político, que le permitía mantener un virtual liderazgo del partido Republicano y eventualmente, la posibilidad de presentar de nueva cuenta su candidatura, dentro de cuatro años.

Las palabras de un Presidente son muy preciadas y por lo mismo deben manejarse con particular cuidado, mucho más si se trata de un mandatario con amplio respaldo popular, como es el caso, incluso a pesar de la derrota electoral. Azuzar a seguidores en un ambiente de polarización política vuelve a la protesta rebelión, como fue señalado por el presidente electo Biden.

La democracia y la sociedad norteamericana están muy lejos de los acontecimientos del pasado martes. La fortaleza de sus instituciones, los valores y los compromisos de quienes las representan, impusieron el orden y la legalidad. La imprudencia y los excesos verbales opacan el momento más relevante del gobierno trumpista, esto es, en la entrega de poder.

El nuevo mandatario tiene como tarea prioritaria promover la concordia y la reconciliación. Es cuestión de meses para que se supere la crisis sanitaria. Los Estados Unidos son el país más avanzado en el programa de vacunación a una tasa de 380 mil aplicaciones diarias. De igual manera, la economía norteamericana habrá de recuperar normalidad. Como quiera que se vea, es bueno para nuestro vecino, para nosotros y para el mundo, que la normalidad transite a través de la unidad, de la civilidad democrática y de la tesis republicana de que un presidente gobierna para todos.

El desafío de 2021

Es común que cada quien trace sus retos y propósitos de inicio de año. En nuestro caso privilegiar la salud es más que explicable o deseable. Sin embargo, aquí convergen dos realidades, la individual que son las medidas preventivas para evitar el contagio del nuevo coronavirus y la colectiva, el arribo de la vacuna y su aplicación a una parte sustantiva de la población.

Hizo bien el Presidente López Obrador en corregir el criterio absolutista de inicio en cuanto a la importación y aplicación de las vacunas, expresado por el Dr. López-Gatell. Se requiere emplear todo el músculo nacional para que la población quede inmunizada lo más pronto posible. Las expresiones despectivas del Dr. López Gatell al sistema de salud privado no se corresponden con la disposición y el respaldo que ha habido de éste durante la pandemia. Pero lo importante es lo que dijo el Presidente, habrá apertura para así facilitar una pronta vacunación.

El desafío de 2021, en buena parte, está en cada uno de nosotros, en la capacidad y determinación para hacer lo debido. Ahora más que nunca será necesario en lo individual, familiar o colectivo. México requiere de un esfuerzo mayor pare reemprender la senda del crecimiento, del bienestar y de la solidaridad. Considero que para ello será necesario hacer un alto a la actitud de rencor y de enfrentamiento que ha ido polarizando a la sociedad mexicana.

Tenemos diferencias, pero también coincidencias. Podemos vivir con aquellas, incluso pueden ser soporte de la pluralidad y del debate. Es preciso dejar que se expresen y respetar la diversidad de opinión, principalmente por las autoridades. Son grandes los retos que tenemos y sí, efectivamente, podemos superarlos a partir de lo que nos es común y de la capacidad de acordar y conciliar.

Debe quedar claro que el cuidado para evitar el contagio persiste, incluso, ahora es más necesario que hace meses. Se trata de llegar a la recta final en la que la inmunización por la vacuna está a la vista, pero restan cinco o seis meses para que tenga un impacto relevante.

Por lo demás, hago propia la ocasión para hacer llegar a todos mis mejores deseos y el propósito de que 2021 sea un año al que acompañe el amor, el bienestar y, especialmente, la salud.

El indispensable optimismo

En recuerdo de nuestro querido Juan Bustillos

Todos hemos padecido las dificultades que ha impuesto la crisis sanitaria derivada de la pandemia. Cada quien, en lo personal, familiar o colectivo, puede hacer un recuento de los costos de la tragedia. Llegamos al término de un año complicado, pero afortunadamente ya se vislumbra una salida por las múltiples opciones de vacuna. Un gran logro de la civilización, de la empresa y de la ciencia, más que de la política. Lamentablemente, la inmunidad colectiva es un proceso muy lento y llevará tiempo alcanzarla.

Ver con optimismo el futuro se ha vuelto indispensable para superar la adversidad. Ya no es una expresión voluntarista o de buen deseo, sino un imperativo para empezar a cambiar o para adaptarnos a la nueva realidad. Las dificultades no se superan con la pena y el lamento, tampoco con la pasividad que espera que las soluciones vengan de fuera. Es el trabajo, el esfuerzo, el orden y la disciplina en nuestras vidas, actividades y trabajo, lo que nos sacará adelante.

Sí podemos ser una mejor sociedad y mejores personas. La situación nos obliga a apreciar mucho de lo que tenemos a partir de lo precario que es la salud y la vida misma. Esto invita a la solidaridad, a la generosidad, a un sentido de fraternidad y de amor al prójimo y del privilegio que es el de contar con una familia y de la compañía de los seres queridos.

A las autoridades, a todas, les corresponde asumir el nuevo momento de la sociedad mexicana alentando esa extraordinaria energía social en potencia. Los meses próximos, en lo político, serán de competencia. Es necesario romper con la polarización y el ambiente de odio que se ha ido incubando. Finalmente, para el pleito se requiere más de uno.

El éxito no derivará del triunfo personal o de partido, sino de un sentido de proyecto que hace de lo particular una aportación al bien común, el beneficio de todos. No será fácil que la disputa tenga lugar en términos amables, nunca ha sido así; sí lo puede ser el desenlace, si todos aceptamos que una vez definido el resultado, dar lugar a la concordia y al entendimiento tan necesarios hoy más que nunca para dar lugar a un mejor porvenir.

El anhelo de la legalidad

El país ha pasado por muchos propósitos sustantivos. Durante el último medio siglo, dos han estado en el centro de la atención pública: una economía en crecimiento capaz de generar justicia y oportunidades para todos, y la construcción de una normalidad democrática. Consumidor o ciudadano son el referente. Es mucho lo que se ha alcanzado, sin embargo, el país seguirá dando vueltas en círculo si no atiende el tema de legalidad.

En los tiempos actuales hay que incluir a la corrupción y la inseguridad como otros de los grandes problemas nacionales a resolver. En ambos casos el referente causal es la impunidad y esto, a su vez, nos traslada al terreno de la legalidad y de la justicia formal, institucional. No hay ciudadanía plena si no hay certeza de derechos y medios parahacerlos valer y sancionar al infractor. Lo mismo se puede decir para la economía o la democracia, la legalidad es la premisa obligada para alcanzar los objetivos superiores de la sociedad.

El informe del Presidente de la Suprema Corte de Justicia, Arturo Zaldívar, se enmarca en este entorno diverso. Aunque al Poder Judicial y la Suprema Corte son instancias muy relevantes de justicia, no son el todo. La justicia está en instancias locales, en las fiscalías y en numerosas entidades que participan y la hacen posible, como pueden ser los órganos autónomos que ahora dan certeza y confianza a la sociedad y desde luego, el mismo Tribunal Electoral, ahora bajo cuestión.

Es muy relevante lo que ahora se hace en la Corte. Se han sentado las bases para una transformación profunda. Los avances son de peso, pero se requiere que lo mismo ocurra en los tribunales locales de los Estados y en la Ciudad de México. Para ello es indispensable el apoyo político, presupuestal e institucional por parte del Ejecutivo y del Congreso.

La legalidad debe ser un objetivo central de política de Estado. Debe involucrar a todos, incluyendo al sistema educativo, las organizaciones civiles y a la sociedad. El gobierno federal debe ser ejemplo en su compromiso con la ley y el cuidado a la observancia rigurosa de la norma. No siempre ha ocurrido así. Es preciso hacer un esfuerzo mayor para acreditar con el ejemplo de las autoridades, el imperio del Estado de Derecho.

 

El 2021 y la recuperación

Tres temas adquieren relieve para el próximo año: la actuación del Presidente López Obrador a partir de la nueva realidad nacional e internacional; las elecciones intermedias y; la situación a partir del impacto de la pandemia en las personas, empresas y comunidades.

A diferencia de aquellos que, escépticos, anticipan continuidad en la forma y fondo del actuar presidencial, considero que se ha mostrado flexibilidad en varios temas del ejercicio del poder nacional. La relación con el vecino del norte necesariamente va a requerir de ajuste al menos en tres aspectos: el ambiental, el apego al acuerdo comercial y el cumplimiento de los compromisos contractuales con los inversionistas. Todo ello apunta a una modificación de mucha relevancia para la economía. No obstante, el Presidente continuará con un amplio respaldo popular a pesar de las adversas circunstancias que se avizoran.

La elección intermedia reviste la mayor importancia. Desde 1997, en esa contienda, el partido gobernante ha visto disminuir su presencia en la Cámara de Diputados. El hecho de que en 2021 haya un número considerable de elecciones locales concurrentes, remite la competencia a los comicios de ayuntamientos y gubernaturas, por el mayor interés ciudadano. La elección de diputados será un resultado de lo que ocurra en la contienda para cargos ejecutivos locales. Esta situación complica que la coalición gobernante actual pueda mantener mayoría absoluta, aunque se han tomado atinadas decisiones como es la postulación de Clara Luz Flores en Nuevo León.

La pandemia ha impuesto una modificación en todos los aspectos de la vida social y personal. De muchas formas hay un antes y un después. La vacunación abre espacio al optimismo, sin embargo, va a ser un proceso lento y, con realismo, la recuperación de la normalidad apunta hacia finales del próximo año, aunque es previsible que en la primavera disminuyan las cifras de contagio.

La pandemia hace revalorar la salud y lo precario de la vida. También tendrá efectos en la manera de convivir y laborar, como apuntaba Enrique Quintana en El Financiero, el pasado viernes. No hay manera inequívoca para concluir que seremos mejores o peores, lo que sí sabemos es que seremos distintos.

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FeradoAbogado, administrador y analista político nacido en Chihuahua, México; Licenciado en Derecho por la Universidad Nacional de México y estudios de Ciencias Políticas en la Universidad de Texas Leer más...

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