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Liébano Sáenz

Liébano Sáenz

Antología universal del discurso político

 

 

 

 

Antología universal del discurso político

Los discursos que marcaron la historia de México y el mundo

Liébano Sáenz (COMPILADOR)

 

La Antología universal del discurso político es un monumental trabajo de recopilación que ha logrado sintetizar en dos volúmenes más de dos mil años de historia humana en las palabras de sus protagonistas. A partir de un cuidadoso y estricto criterio de selección, se ha elegido los personajes y discursos más representativos que ilustran la forma de pensar de diversas épocas.

De este modo, hoy podemos dar continuidad a la evolución de las ideas políticas desde la antigüedad hasta nuestros días: desde Sócrates, Jesucristo y Alejandro Magno, hasta Winston Churchill, Mahatma Gandhi y el Che Guevara. El lector tiene en sus manos la reunión más completa de las voces que han definido los acontecimientos decisivos y los grandes periodos históricos: el mundo grecolatino, la Edad Media, la Conquista de América, la Ilustración, las guerras mundiales y los movimientos sociales más importantes de la era contemporánea.

Discursos, decretos, cartas, manifiestos, artículos, promulgaciones y libros de todas las épocas han sido la fuente de esta descomunal tarea.

 

  “Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que

  cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… las

  amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto

  las palabras...”

 

Pablo Neruda, Confieso que he vivido

Entrevista Milenio 10 Nov. 2014

Once Noticias - Entrevista: Liébano Sáenz

Steve Pinker: “Los ángeles que llevamos dentro”

Steve Pinker: “Los ángeles que llevamos dentro”

Me he propuesto seguir el reto que Mark Zuckerberg ha lanzado a los usuarios de Facebook en este 2015: leer un libro cada dos semanas. Sin duda, un desafío indispensable en estos tiempos y en esta sociedad ávida de nuevas reflexiones que respondan cabalmente a nuestra realidad inmediata. Es por ello que busco en este espacio hacer breves reflexiones de las lecturas a las que Zuckerberg nos invita como parte de un proyecto que nos lleva a todos a pensar desde una perspectiva intergeneracional, global y multidisciplinaria. En esta hora de “aparente fragmentación“, hiperespecialización del conocimiento y fin de ideologías, nos planteamos análisis horizontales de nuestro mundo actual y de nuestra vida cotidiana. La primera reflexión fue sobre el libro de Moisés Naím, El fin del Poder, y se puede revisar en https://liebanosaenz.wordpress.com/2015/01/18/el-fin-del-poder/

Ahora, en esta entrega, la reseña corresponde a la segunda recomendación de Zuckerberg: Los ángeles que llevamos dentro, en el que Steven Pinker advierte que “desde que Adán y Eva se comieron la manzana, Ulises se hizo atar al mástil, la cigarra cantaba mientras la hormiga guardaba comida y San Agustín rezaba: ‘Señor hazme casto, pero todavía no’, los individuos han forcejeado con el autocontrol. Esta genial síntesis de la llamada “cultura occidental”, por provocativa, me impactó, pues ya muestra el ideal en el que se construyó nuestra cosmovisión

La obra del psicólogo cognitivo Steven Pinker, nacido en Montreal, en 1954, es un texto cardinal en la actualidad, entre muchas razones porque tiene la virtud que comparten las grandes obras, de no buscar ni el consenso ni el disenso, sino el diálogo permanente e inagotable. En más de mil páginas, el autor nos hace ver que la verdadera interdisciplina del saber sigue vigente para abordar los grandes hitos sociales, culturales, políticos, jurídicos y económicos de nuestro tiempo. Pinker aborda como eje de reflexión lo que bien podríamos llamar el “malestar de la violencia”; es decir, su historia, su construcción y sus consecuencias. Nuestro autor parte de la hipótesis de que estamos viviendo el tiempo menos violento de la historia de la humanidad y que las sociedades son menos agresivas desde que se alejan del ambiente rural y se constituyen en la civilización del primer mundo.

El psicólogo universal rompe con la doctrina del “buen salvaje” de Rousseau que nos decía que “el mal no tiene su origen en la naturaleza sino en las instituciones sociales”, para mostrarnos que sobrevivir en el sangriento siglo XX fue, por mucho, más seguro que hacerlo en una idílica comunidad primitiva. Para ello, Pinker se vale no solo de una prosa accesible y contundente, sino de datos empíricos que muestra en gráficas y estadísticas que suman elementos a su argumentación.

Según el autor, las probabilidades de que surja la violencia se calculan de manera cotidiana a raíz de los ejemplos que se pueden recordar, pero advierte que la memoria está desnivelada y beneficia la retención de incidentes personales “vívidos y tórridos”, lo que explica que recordemos las explosiones y la sangre, pero que no tengamos mentalmente presente a toda la gente que ha muerto en santa paz.

Pinker va más lejos y nos muestra que la mentalidad cambia, que es histórica y sensible a cada época y que ello nos hace más perceptivos a la violencia que persiste. Observa, por ejemplo, que hace 200 años nadie hubiera considerado la pena de muerte como una forma de violencia, le habrían llamado justicia; y al bullying entre los niños lo habrían llamado travesuras. Pero sucede que hoy esto nos preocupa mucho más y por eso observamos más violencia a nuestro alrededor.

Después de sacudirse grandes teorías fundacionales para la comprensión de nuestra sociedad, Steven Pinker insiste en la provocación y nos señala que encontró cinco potencias esenciales pacificadoras: el gobierno, que penaliza la agresión; el comercio, que hace que otras personas sean más valiosas vivas que muertas; el cosmopolitismo, que anima a la gente a ser empática; la feminización, que devalúa al machismo y a las culturas violentas basadas en el honor, y la polinización de la razón, que concibe a la violencia como un problema de inminente resolución.

Vale la pena detenernos en la siguiente reflexión de nuestro autor, quien dice que hay un principio general para los estudiosos de la mente según el cual elMal es psicológicamente más poderoso que el Bien; de ahí que demos más atención y nos afecten más los sucesos malos que los buenos, incluso cuando estos últimos son penetrantes y sintomáticos. Las críticas duelen más de lo que ayudan los elogios, dice Pinker; agrega que nos resulta más fácil imaginarnos en un estado mucho peor que en otro mucho mejor, y que así los “moralistas” y agitadores políticos tienen alicientes para decir que las cosas tienden a ser terribles para argumentar su agravamiento, pues de otra forma, ¿quién los escucharía?

Pinker evoca a Hobbes y a su Leviatán al recordar que “el hombre es el lobo del hombre” para mostrarnos que desde el inicio de su existencia, la humanidad ha estado acompañada por la violencia, a la que cultiva en todos sus ámbitos públicos y privados, individuales y colectivos, propios y ajenos. La violencia es una constante en la historia de la humanidad, que cambia de colores y matices, y que persiste en la esencia del ser como algo cotidiano.

Pinker sostiene que la violencia en nuestro tiempo ha disminuido de manera tajante en relación con nuestro pasado, aunque esto parezca poco creíble. No es ésta una afirmación improvisada, corresponde al análisis riguroso y profundo que el profesor de Harvard se ha impuesto como tarea en la última década.

Desde su aparición, el libro de Pinker ha convocado a numerosos críticos de izquierdas y de derechas porque toca sus intereses cardinales; exalta la violencia como propuesta política, como referente ideológico y como consecuencia de una lucha constante por el poder. Sin embargo, pienso que la obra, más que invalidar la violencia, esa que vivimos cotidianamente, la contextualiza para hacer una reflexión de larga duración, lejos de una imagen instantánea porque aun siendo ésta absolutamente devastadora, el horizonte es más amplio y hay que mirar los procesos y sus instantes.

Pinker nos muestra  en su obra dos ejes que son ineludibles: la violencia y el Estado, y la violencia y la ética, demostrando que no existe el progreso moral como escalada política, se trata de entender que el Estado ha sido el pacificador más sistemático de la convivencia humana. Dicho de otra manera, que los individuos que habitan en un Estado tienen menor posibilidad de morir de una forma violenta, o que a mayor ciudadanización, tenemos más paz; la pacificación es fruto de la congruencia estatal que no se extralimita de sus funciones.

Concluyamos hoy que los ángeles que llevamos dentro son serafines, aquellos que buscan desde el calor y procuran la estabilidad del autocontrol. En nuestro caso, serafines que deambulan en el reino de lo terrenal y que, con prudencia selectiva, se sofocan para coexistir con la violencia.

Moisés Naím: “El fin del poder”

Moisés Naím: “El fin del poder”

El creador de Facebook Mark Zuckerberg, se ha propuesto para este 2015 mejorar su propio hábito de lectura, y hacer que los usuarios de Facebook  nos sumemos a la iniciativa que acaba de proponer: leer un libro cada dos semanas, el reto suena indispensable para los días que vivimos ávidos de nuevas reflexiones que atiendan a nuestra realidad inmediata con profundidad.  De allí,  que hoy hagamos un breve análisis  de la primera lectura  a la que nos convoca Zuckerberg.

Como quien encuentra una puerta que libera en un laberinto, o una ventana en el vacío; el  libro del venezolano Moisés Naím, El fin del poder, da cuenta de la manera en que se ha separado el poder en una inmensidad de factores para explicar que los centros tradicionales son incapaces de conservar su influencia por las presiones internacionales cambiantes, las redes sociales y la circulación incesante del dinero. Así como el llamado “nuevo poder”,  fincado en la aceleración de las masas, la crisis del estado actual, el binomio perverso del poder económico y político así como el rejuego de los empresarios y los grupos sociales.

Sin asumir un tinte ideológico de batalla -lo que enriquece mucho el trabajo- advierte la posible degradación del poder;  las nuevas formas de apropiarse de los ciudadanos para mostrar el sentido del poder de las masas; en una esfera social inacabada.

Para nuestro autor, la democracia no significa, en lo absoluto, gobierno con el consenso del pueblo. Por eso no debemos cansarnos de repetir que las dictaduras que han marcado la historia del siglo XX gozaron por largo tiempo del consenso popular.

Decir que “todo es político” propone la universalidad de las relaciones de fuerza y su esencia en un campo de esta índole; pero además, es plantearse la tarea hasta ahora esbozada, de desenredar esta madeja indefinida.

En El Fin del Poder  se plantea que es más fácil obtener el poder por fuerzas que van desde la tecnología a la demografía, ya que en nuestro tiempo hay una gran cantidad de cosas que hacen que los escudos que siempre han protegido a los poderosos, sean menos protectores.

Para Naím los máximos poderes de nuestro tiempo son: el poder de los medios de comunicación y el poder financiero.  Pues ¿Quién puede negar que existan grandes conglomerados de medios y grandes concentraciones de riqueza en pequeños grupos de personas?

El sistema mismo favorece esta concentración de poder. Tenemos la libertad de pensar y de actuar pero los medios de comunicación mantienen una lucha constante para encasillar a la población en una corriente de pensamiento. Mientras que los políticos del mundo los apoyan impidiendo a las masas el acceso a la educación.

Moisés Naím también advierte que la mayor parte de la población del mundo se encuentra indefensa, carente de poder, del poder de hacerse escuchar y del poder económico. Para mostrarnos que las democracias siguen siendo solamente utopías.

En el libro se hace énfasis en que el poder se obtiene fácilmente y es aún más fácil perderlo, pero es muy difícil usarlo; Naím advierte que lo que sí ha cambiado es que obtener esa capacidad de obligar a otros a hacer algo, se ha vuelto más fácil, pero se pierde más rápido.

En El Fin del Poder se evidencia que las redes sociales son un instrumento, que tienen usuarios, los cuales tienen sentimientos, intereses, valores y perversiones.

Para Moisés Naím, existen tres revoluciones: la revolución del “más”, la revolución de la movilidad y la revolución de la mentalidad. En la revolución del más, vivimos en un mundo de abundancia donde cada día somos más habitantes, más jóvenes, tenemos una economía más grande con más tecnología, más gente viviendo en ciudades y más clase media con mayor bienestar social y material, donde cada día se vuelve más difícil gobernar y controlar un mundo de tanta abundancia.

La revolución de la movilidad se basa en que vivimos en un mundo donde todo se mueve: las ideas, el dinero, la gente, los productos, servicios, las crisis, las pandemias, los mercados y los productos, entre otros muchos.

La revolución de la mentalidad; hoy, vemos cambios en los valores, las expectativas, las aspiraciones y los deseos; pero sobre todo en la forma de pensar y tolerar los fenómenos que antes eran sinónimo de control para quienes tenían el poder. Hoy, prácticamente ya no hay garantías, las personas somos más críticas y exigentes ante el poder.

Podemos decir siguiendo a Naím, que las primeras dos revueltas generan la revolución de la mentalidad, donde el mundo ha cambiado en cuanto a aspiraciones y expectativas.

El autor señala  que se ha dado  la proliferación de micro poderes en las democracias, lo que está generando situaciones en las cuales hay muchos nuevos protagonistas que tienen el suficiente poder para bloquear las cosas, pero nadie tiene el poder de imponer un orden, de poner a funcionar una estrategia de desarrollo, una visión de país.

No hay que perder de vista, que la desintegración excesiva del poder y la discapacidad de los principales actores para ejercer el liderazgo son tan resbaladizas como la congregación del poder en unas pocas manos.  Hay que agregar,  siguiendo al autor, que lo anterior obstaculiza los intentos de acción colectiva para solucionar efectivamente problemas como la propagación nuclear, el cambio climático o la inseguridad cibernética. En este argumento, afirma, surgen demagogos inexpertos y mal intencionados, a quienes denomina terribles simplificadores; sujetos, sujetados o  individuos indivisibles que aprovechan la desilusión y la incertidumbre incitados por las mudanzas rápidas.

La solución, sostiene, es muy espinosa pero indispensable: dar más poder a quienes nos gobiernan, aunque no confiemos en ellos; para ello, los partidos políticos deberán adecuarse a las insuficiencias del siglo XXI.

Naím nos deja una enseñanza: urge cambiar nuestra forma de entender y valorar el poder para ser capaces de desafiar una oleada de innovaciones e improvisaciones, que empezarán desde abajo. Será “caótica y lenta” pero inevitable. Los cambios que se avecinan son un desafío para el Estado actual. ¿Olvidaremos al Estado moderno? ¿Lo conservaremos? Naím ya contestó estas preguntas porque fueron rebasadas y asumidas por la propia sociedad de nuestros días.

Reto Zuckerberg 2015

El creador de Facebook Mark Zuckerberg, se ha propuesto para este 2015 mejorar su propio hábito de lectura, y hacer que los usuarios de Facebook nos sumemos a la iniciativa que acaba de proponer: leer un libro cada dos semanas, el reto suena indispensable para los días que vivimos ávidos de nuevas reflexiones que atiendan a nuestra realidad inmediata con profundidad.

Galardonado al Salón de la Fama 2015

 

 

Cada año la Revista Campaigns &Elections México, premia lo mejor y más destacado de la consultoría política y prácticas gubernamentales, así como aportaciones académicas al ámbito de la comunicación política. El REED LATÍNO, también conocido como el “Oscar de la consultoría política”, se llevará a cabo este año en Cancún, Quintana Roo, México, los días 23 y 24 de Octubre.

Ahí se darán cita lo mejor del marketing político, además de políticos, candidatos y aspirantes a cargos de elección popular no sólo de México, sino de toda Latinoamérica.



Liébano Sáenz de transición a la Reinvención Líderes Mexicanos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los 300 más influyentes de México

Encuesta Nacional. Gobierno, Sociedad y Política

Una de las premisas de una sociedad libre y abierta es la información. Reivindicar el derecho a conocer y saber es la premisa obligada para el ejercicio pleno de derechos y cumplimiento de obligaciones de los ciudadanos, los actores fundamentales de toda democracia. Hoy día la libertad de expresión se revela como uno de los grandes principios de la sociedad contemporánea.

La información, por su propia naturaleza, es amplia, diversa y compleja. Corresponde a los medios de comunicación, analistas e informadores su selección, jerarquía, organización y, especialmente, su interpretación. Los datos por sí mismos poco dicen; invariablemente demandan de un tratamiento ulterior, de su selección y análisis para así lograr un ejercicio, entre muchos, de posible lectura o interpretación.

Los estudios de opinión son una de las nuevas realidades de la sociedad contemporánea. Cada vez son más las empresas, metodologías, objetos de análisis y difusores de estos análisis. La prensa, la red, la radio y la TV de manera creciente utilizan la encuesta no como instrumento de información y de análisis de la realidad. La opinión no sólo es conocimiento, también se ha vuelto noticia y revelación.


Gabinete de Comunicación Estratégica –GCE–

ha sido un nuevo actor en la materia. No obstante, es una de las empresas que realiza con mayor frecuencia estudios demoscópicos. A partir de 2005, a solicitud de diversos clientes del sector público, privado y político ha realizado más de 500 estudios de opinión sobre distintos temas. Con base en un sentido de responsabilidad y para fortalecer su presencia en el mercado, durante los comicios federales de 2006, previo registro ante el IFE presentó su encuesta semanal de actitudes ciudadanas respecto a la elección y las campañas de los partidos y sus candidatos. Ahora, pone al alcancedel público el estudio Encuesta Nacional. Gobierno, Sociedad y Política.

Los estudios de opinión son aproximaciones a la realidad. Por su propia naturaleza no cumplen con la expectativa, frecuente en un sector del público, de que la encuesta refleje de manera unívoca y exacta la realidad. Salvaguardas técnicas como margen de error, nivel de confianza o los propios derivados de la dificultad de los estudios de opinión (ejemplo cómo preguntar) se eluden y se demanda grados de exactitud y precisión incapaz de lograr. El desconocimiento de los límites intrínsecos a la disciplina, ha llevado que el optimismo y la confianza que se depositó inicialmente en ellos, ahora se acompañe de una creciente reserva sobre su calidad y ejecución. Lo acontecido en los comicios locales recientes abona a ese infundado, pero explicable desencanto con los estudios de opinión relacionados con la medición de preferencias electorales.

A partir de esta circunstancia, una observación crítica de la que somos acreedores quienes realizamos o difundimos estos estudios es el no plantear ante el público los límites de la encuesta. Nuestro objetivo es presentar la descripción de la realidad a partir de aproximaciones y no certezas. Respecto a esto, es preciso señalar que la encuesta es una fotografía borrosa –valga la metáfora– pero auténtica de la realidad. Por su parte, la realidad es compleja, es un devenir, es la condensación de diversos procesos que cambian y se reacomodan en el tiempo. Así ocurre en temas políticos y electorales como en cualquier actividad social. Esta situación es necesario tenerla presente, porque la encuesta lo que nos revela, más que una explicación final y concluyente de la realidad, es un segmento de dicho dinámico e invariable devenir. En este afán de conocer mejor a la sociedad y que la sociedad se “exprese” mediante el cuestionario expuesto a un público representativo, damos lugar a un diálogo colectivo tan válido como útil. En este caso, GCE presenta más que una encuesta, 32 estudios levantados de manera simultánea en todo el país que contienen una selección de temas fundamentales para aproximarnos al mosaico diverso y complejo de los muchos Méxicos que integramos la nación.

La incursión de GCE en el mundo de los estudios de opinión, se acompaña del propósito de contribuir a un mejor conocimiento de la realidad mexicana.

A este objetivo se corresponde el trabajo ahora a su disposición. Obvia decir que es mucho lo que hay por conocer. Lo que ahora se presenta es una colaboración entre muchas otras, en la difusión de este conocimiento. GCE lo realiza a partir de un extraordinario esfuerzo propio, con el apoyo generoso de muchos especialistas, técnicos y académicos, con la expectativa de continuidad en el estudio a manera de cumplir el deseo de la secuencia histórica y el interés genuino de que otras entidades amplíen o participen en el espectro de análisis.

Sirva esta breve introducción para expresar gratitud a todos aquellos que han hecho realidad este producto y, particularmente, dar la bienvenida a los destinatarios de este trabajo, a los lectores y especialistas que habrán de descubrir en las cifras, gráficos y cuadros, los rasgos particulares del México de nuestros tiempos.

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Lo Reciente en GCE

Encuesta Nacional 2017

Sociedad Jóvenes en México

FeradoAbogado, administrador y analista político nacido en Chihuahua, México; Licenciado en Derecho por la Universidad Nacional de México y estudios de Ciencias Políticas en la Universidad de Texas Leer más...

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