Lo abrumador de la lluvia de cambios que se registran en la sociedad -económicos, políticos, tecnológicos y sociales- nos impiden tener claridad de las oportunidades que la nueva realidad plantea. Vemos el árbol, pero no alcanzamos a dimensionar el tamaño del bosque. Para conocer esos linderos, se necesita una visión periférica, de todo el conjunto, objetivo necesario como imposible ante lo vertiginoso del ritmo de las transformaciones. Pareciera que caminamos como a ciegas hacia el futuro, y es entonces cuando hay terreno fértil para la incertidumbre y el desánimo.

Por fortuna, el tránsito de México y de muchas naciones al paradigma propio de la democracia liberal, se acompañó de la creación de instituciones. Todo proyecto político busca las condiciones de su propia legitimidad y justificación, pero no puede hacerlo por fuera del marco de la ley. El presidente hace énfasis en que los males que nos acompañan son resultado del modelo neoliberal que a su vez orientó todo lo demás: la política, la cultura, la comunicación, etcétera. No creo que sea el caso, aunque sí es cierto que las condiciones impuestas por la globalización exponenciaron los riesgos asociados a la corrupción y a la ilegalidad. Lectura imprescindible al respecto es The Rise of Kleptocracy, A Challange for Democracy  http://cort.as/-IsiT

Como sea, aún en las condiciones donde el gobierno desarrolla su narrativa, con sus propios objetivos y sus tiempos, el país plantea más oportunidades de las que el escepticismo está en proceso de naturalizar en el imaginario de las clases medias y en la élite mexicana. No deja de llamar la atención que en los inversionistas extranjeros hay más decisión a participar que en muchos nacionales. Por eso es importante tener una perspectiva realista sobre el país al menos en dos aspectos fundamentales, por un lado, diferenciar la retórica política de las definiciones gubernamentales, y por el otro, aceptar que el tiempo corre a favor de la responsabilidad en el manejo de las decisiones económicas.

El equilibrio en las finanzas públicas es un factor que no debe desestimarse, así como el compromiso de lograrlo sin tener que modificar la estructura fiscal vigente. Quizás las definiciones o políticas de gasto no sean las más recomendables, particularmente por el impacto negativo que tiene en la calidad de los servicios públicos e infraestructura social y pública, pero no perdamos de vista: en la medida en que se mantenga un gasto consecuente con los ingresos, se hará valer una variable fundamental para la confianza del inversionista: la estabilidad macroeconómica.

Las oportunidades de participación del sector privado son una realidad en los proyectos de infraestructura. Cierto es que las decisiones del aeropuerto de Santa Lucía y la refinería Dos Bocas se hacen bajo un esquema convencional de participación pública propio del siglo pasado. Aún así, la ejecución de ambos proyectos plantea amplios espacios de inversión privada.

También la CFE anuncia planes para recuperar su capacidad de generación de electricidad. Ello necesariamente supone la participación del capital privado, con el agregado de que un esquema de incentivos, similares a los que se están haciendo en muchos países, propiciaría la participación del consumidor en la autogeneración de energías limpias.

México es un buen lugar para hacer negocios y un espacio de oportunidad. En los tiempos que corren, adquieren renovada importancia la ubicación geográfica y el acuerdo comercial con nuestros vecinos al norte. Cualquiera que sea el camino para llegar a mitigar el déficit comercial de EU con China, gradual o rupturista, plantea para el país una oportunidad extraordinaria. México ha probado ser un buen socio comercial, además de un aliado fundamental en temas estratégicos como es el de la seguridad regional y pronto quedará superada la incertidumbre de la ratificación del acuerdo comercial TMEC. El ruido preelectoral desde EU se debe entender y procesar con serenidad. A partir de allí, así como aconteció en el cierre del siglo pasado, México, EU y Canadá tendrán condiciones privilegiadas de crecimiento económico asociado al libre comercio. México se plantea como un lugar de oportunidad para la inversión productiva extranjera proviniente de otros países, incuso de China.

AMLO tiene frente a sí una oportunidad extraordinaria en la inversión en telecomunicaciones relacionado con la conectividad del país. A diferencia de lo que sucede en los países desarrollados donde la tecnología digital plantea preocupaciones fundamentales vinculadas con la calidad de la democracia y de las libertades (ver http://cort.as/-ItCm), en México es una oportunidad extraordinaria para la inclusión y el desarrollo de las zonas más atrasadas. Hay ideas inexactas o imprecisas en las definiciones institucionales iniciales, pero aciertan en lo fundamental: el valor de la conectividad en el México más pobre, desigual y atrasado. Próximamente plantearé el qué y el cómo para hacer realidad el anhelo de inclusión y desarrollo del sureste mexicano.

Rate this item
(0 votes)

Lo Reciente en GCE

Ciudades más Habitables 2018

Jóvenes en México

FeradoAbogado, administrador y analista político nacido en Chihuahua, México; Licenciado en Derecho por la Universidad Nacional de México y estudios de Ciencias Políticas en la Universidad de Texas Leer más...

Contactame
Go to top