México frente a sí mismo

Ya se sabe que las elecciones de 2018 serán un momento trascendente para el país. No solo será la renovación de la Presidencia de la República y de las Cámaras federales, prácticamente todas las entidades del país tendrán elecciones concurrentes, y de treinta comicios locales, nueve serán para elegir gobernador. El país en muchos sentidos se ha transformado, pero ha cambiado más el entorno en el que tendrá lugar la competencia por el poder. Es cierto, las reglas y las instituciones son distintas hoy, pero la política no ha evolucionado al mismo ritmo. En este sentido, llama la atención que en un país de jóvenes, la incorporación de éstos a los partidos, ha sido un proceso muy lento y regresivo. Incluso, las opciones políticas importantes son las mismas que dirigían partidos hace veinte o más años.

Gabinete de Comunicación Estratégica, en su reciente encuesta nacional, presentó la opinión de 20 mil entrevistados sobre lo que piensan y sienten los mexicanos en cuatro temas: la satisfacción ciudadana, la evaluación de los mandatarios locales, la valoración de algunos aspectos del sistema de representación, y la postura ante temas de gran sensibilidad que polarizan la opinión, como es la legalización del matrimonio igualitario, el aborto en las primeras semanas de gestación, el uso de la mariguana para efectos recreativos y la posesión de armas de fuego. Asimismo, en paralelo realizó una encuesta online.

La encuesta nacional, como espejo donde se refleja el país, ofrece datos importantes que llaman a la reflexión. El cambio es lo evidente y por ello la nota la hace lo que se mantiene igual. Hace siete años, Gabinete preguntó sobre la legalización del matrimonio igualitario y sobre el aborto. La opinión prácticamente no se ha modificado a pesar de los cambios en la legislación y una mayor información que se supone podría favorecer una postura más liberal. La población está dividida, 50% está a favor de una mayor apertura en materia de matrimonio y 43% en favor de legalizar el aborto en las primeras semanas de gestación. La ciudad de México es el espacio de mayor libertad en ambos aspectos y Oaxaca es el estado más conservador en esos temas.

67% de los mexicanos creen que no debe ser legal la mariguana con fines recreativos; sin embargo, en la ciudad de México el rechazo a la legalización disminuye a 55%. Los datos de esta agenda social contrastan con la encuesta al internauta, segmento de población mayoritariamente joven y con mayor nivel educativo. La postura del internauta es claramente liberal: 73% aprueba legalizar el matrimonio igualitario, 69% el aborto temprano y 69% el consumo de mariguana para efectos recreativos. En lo que hay una postura compartida de rechazo de todos los mexicanos, incluyendo los internautas, es en materia de acceso a armas de fuego de manera legal: dos de tres se sentirían más inseguros si se cambiara el actual régimen.

En materia de democracia, Gabinete preguntó sobre la existencia de los diputados plurinominales, un aspecto central de la democracia representativa y fundamental para atenuar la sobrerrepresentación que plantea un sistema de mayoría simple. A pesar de sus virtudes hay un abrumador rechazo a la existencia de los diputados de partido, tres de cada cuatro encuestados los rechazan, aspecto que tiene que ver con la crisis del sistema de representación y especialmente con la distancia de los partidos con los ciudadanos.

En lo referente al poder judicial de los estados, la mayoría lo califica en términos negativos. Solo uno de tres encuestados tiene una opinión positiva de la judicatura local. Aspecto relevante por sus implicaciones, esto es, para la cultura de la legalidad y para la confianza ciudadana sobre la capacidad de los jueces de resolver controversias o para impartir justicia. Este tema alude al problema de la impunidad y de la idea de que las leyes y las instancias de justicia no funcionan o no sirven para una convivencia armónica y para el respeto de los derechos.

La satisfacción ciudadana es muy baja. Gabinete vinculó a la situación económica de las personas; la oportunidad para mejorarla; la seguridad con la que vive y, a la procuración de bienestar ciudadano. Los datos son preocupantes porque muestran una tendencia a la baja en estos rubros. Caso semejante se presenta con la evaluación de los gobernadores, indicador que se construye con la percepción que tienen las personas respecto a el control del mandatario sobre su entidad; la aprobación de su gestión de gobierno; el nivel de confianza que le conceden y, la calificación del cumplimiento de sus deberes.

Al relacionar la satisfacción ciudadana con la evaluación del mandatario el resultado muestra, en casi todos los casos, una asociación directa entre ambos valores; a mayor satisfacción, más elevada aprobación. Tres casos son paradigmáticos de la relación entre estos dos conceptos: Yucatán, Durango y Sonora. Cabe destacar que la satisfacción ciudadana no sólo se asocia a lo que hacen las autoridades, también tiene que ver con la participación social, la economía y la manera como el conjunto del sistema político y económico se involucra en generar condiciones que propician la civilidad y la prosperidad.

De acuerdo a la información, la inseguridad persiste como la principal preocupación de las personas y tiene fuerte impacto en el indicador de satisfacción ciudadana. La situación no es halagüeña, toda vez que sólo Yucatán con 6.3, aprobó en la calificación de los gobernados sobre la situación en sus estados en este rubro. Otro de los temas que irrumpe con creciente importancia, es el referente a la corrupción y mal gobierno.De acuerdo a la información, la inseguridad persiste como la principal preocupación de las personas y tiene fuerte impacto en el indicador de satisfacción ciudadana. La situación no es halagüeña, toda vez que sólo Yucatán con 6.3, aprobó en la calificación de los gobernados sobre la situación en sus estados en este rubro. Otro de los temas que irrumpe con creciente importancia, es el referente a la corrupción y mal gobierno.

El ambiente de opinión sobre el que habrá de darse la competencia electoral en 2018 anticipa un entorno de fragmentación social y descontento. 7 de cada 10 mexicanos sienten que el país está estancado o rezagado; 30 de los 32 mandatarios locales son reprobados por sus gobernados, y 6 de cada 10 dicen que el periodo presidencial debiera ser de 4 años. Es este el clima social del país que refleja el espejo de la encuesta. Un ánimo colectivo sin lugar a dudas encendido, que puede desatar una vorágine de riesgos, pero también de oportunidades.

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